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Técnica de Figueroa para Evitar la Discrepancia Injerto-Túnel en la Reconstrucción de Ligamento Cruzado Anterior: Acortamiento del Injerto del Tendón Patelar

ARTROSCOPIA | VOL. 24, N° 1: 45-49 | 2017


Técnica de Figueroa para Evitar la Discrepancia Injerto-Túnel en la Reconstrucción de Ligamento Cruzado Anterior: Acortamiento del Injerto del Tendón Patelar


Mario Orlando Figueroa,1 José Carlo Vieira,2 Hector Fabio Cruz1
1Ortopedia y Traumatología, Clínica de cirugía articular de hombro y rodilla, Instituto de Enfermedades Osteoarticulares, Centro Médico Imbanaco, Cali-Colombia
2Fellow Cirugía Articular de hombro y rodilla, Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Instituto de Enfermedades Osteoarticulares, Centro Médico Imbanaco, Cali-Colombia


RESUMEN
La utilización de autoinjerto hueso – tendón patelar – hueso, para la reconstrucción del ligamento cruzado anterior es considerado por muchos cirujanos como el estándar de oro en pacientes jóvenes con fisis cerrada. Sin embargo, una de las complicaciones técnicas es el riesgo de obtener un injerto de mayor longitud a la deseada, perdiendo la ventaja de mantener el fragmento óseo distal del injerto dentro del túnel tibial. En este trabajo se describe una técnica quirúrgica que permite acortar la longitud del injerto, realizando una migración proximal del fragmento óseo distal (tibial), logrando disminuir la discrepancia entre la longitud del injerto y la longitud de la reconstrucción, sin sacrificar ninguno de los fragmentos óseos, conservando las ventajas del injerto.

Nivel de evidencia: V
Palabras Claves: Ligamento Cruzado Anterior; Reconstrucción del Ligamento Cruzado Anterior; Autoinjerto; Hueso–Tendón Patelar–Hueso; Procedimientos quirúrgicos.

ABSTRACT
The use of autograft bone – patellar tendon – bone, for the reconstruction of the anterior ligament cruciate is considered as a gold standard in procedures in young patients with closed physis. However, one of the technical complications is the risk of obtaining a graft with greater length than expected which leads to a disadvantage of maintaining distal bone fragment of the graft within the tibiae tunnel. This work describes a surgical technique that allows to reduce the length of the graft through a proximal migration of the distal bone fragment(tibia) therefore shortening the discrepancy between the longitude of the graft and the longitude of the reconstruction without sacrificing none of the bone fragments and conserving the benefits of the graft.

Evidence Level: V
Keywords: Anterior Cruciate Ligament; Anterior Cruciate Ligament Reconstruction; Autografts; Bone-Patellar Tendon-Bone Grafts; Surgical Procedures.


Mario Figueroa
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Recibido: 27 de octubre de 2016. Aceptado: 7 de febrero de 2017.

Conflicto de interés: los autores declaran que no existen conflictos de interés.


INTRODUCCIÓN


Las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) son una de las patologías más frecuentes de la rodilla, por ejemplo en los Estados Unidos reportan cifras cercanas a 200,000 casos por año.1 La reconstrucción del LCA es la indicación recomendada en paciente activos, ya que logra recuperar la estabilidad articular, previniendo lesiones del cartílago articular y los meniscos, que podrían llevar a un proceso degenerativo articular temprano, está reconstrucción muestra buenos resultados hasta en un 90% de los pacientes.2-4
Una de las controversias que existe en la reconstrucción del LCA es la selección del injerto. Los de mayor uso en la actualidad son los autólogos,5 ya que a pesar de generar morbilidad en el sitio de la toma, han demostrado mayor capacidad de incorporación biológica y propiedades biomecánicas superiores.6
Dentro de los autoinjertos, el tendón patelar es el más utilizado, principalmente en pacientes jóvenes con alta demanda física, ya que su integración en el fémur y la tibia depende de la cicatrización hueso a hueso, la cual se logra en un período más corto, que el requerido para la cicatrización de partes blandas a hueso, además se ha demostrado que sus propiedades biomecánicas en cuanto a resistencia y rigidez por área, son similares a los del LCA original.6 Otra de las ventajas técnicas de este injerto es la protección que ofrecen los tacos óseos en la fijación con tornillos de interferencia sobre estos, evitando que la porción de tejido blando (tendón patelar) se lesione durante la colocación de estos, también se ha demostrado que presenta menor laxitud antero posterior residual7 y por último, es el injerto que registra menores tasas de falla en la literatura.8
Aunque son muchas las ventajas que ofrece, también se han descritos desventajas en cuanto a la morbilidad generada en el sitio de toma del injerto y falta del control sobre la longitud del injerto, creando la posibilidad de obtener un injerto de mayor longitud que la deseada, especialmente en pacientes con tendón patelar largo (personas con patela alta o inserciones bajas del tendón). Lo anterior, genera el fenómeno denominado: divergencia (En inglés missmatch), donde se presenta protrusión del taco óseo distal, por un injerto de mayor longitud a la deseada, perdiendo una de las ventajas que se obtendrían, la cual es la integración de hueso a hueso.6,9–11
Se han descrito diferentes técnicas para evitar o adaptarse a la divergencia, entre las cuales encontramos: la rotación del bloque óseo distal, aumentar la angulación del túnel tibial, la técnica del bloque óseo único, la fijación distal con un tornillo poste, entre otras. Aunque todas son de gran utilidad podemos observar que en la mayoría se pierden las ventajas que ofrece el autoinjerto del tendón patelar y lo pueden exponer a mayor tensión o a cambios en su orientación tibio-femoral.6,9,10,12–16 Por lo anterior, el objetivo de este estudio es describir una nueva técnica enfocada a controlar o modificar el tamaño del injerto, cuando esté presenta una longitud mayor a la deseada, sin perder las ventajas intrínsecas del injerto, sin modificar la orientación de los túneles.

INDICACIONES


Se debe iniciar estableciendo la longitud ideal o deseada del injerto. En la literatura, la longitud intrarticular del LCA varía entre 22 a 41mm,9,10 con un promedio de 32 mm. También debe agregarse los 20 mm del túnel femoral y la longitud del túnel tibial, la cual varía según la distancia del borde anterior de la tibia a la huella tibial del LCA y al ángulo seleccionado en la guía. La longitud ideal del injerto varía según la técnica y preferencias del cirujano. La técnica descrita en este trabajo tiene como objetivo adaptar el injerto a la reconstrucción y no que la reconstrucción se adapte al injerto obtenido.
En nuestra experiencia, se ha encontrado que la longitud ideal es de 85 mm (población colombiana), teniendo en cuenta que la longitud del taco óseo de la patela es 20 mm y en la tibia de 25 mm, sí el tendón patelar del paciente es mayor de 40 mm nos exponemos a obtener un injerto de mayor longitud a la deseada (85 mm), en estos casos recomendamos utilizar esta técnica y no en tendones de menor longitud, ya que la longitud máxima del LCA intrarticular es 41 mm, obligándonos a conservar como mínimo esa longitud tendinosa, para evitar que el bloque óseo quede intrarticular.

TÉCNICA QUIRÚRGICA


Se realiza con el paciente, en posición decúbito supino, una incisión oblicua de 6 cm, tomando como referencias el polo inferior de la patela y la tuberosidad anterior de la tibia (inicia a nivel o a 1 cm por debajo del polo inferior de la patela, dependiendo de la elasticidad de la piel, hasta una posición a 2 cm medial a la parte central de la tuberosidad anterior de la tibia), la incisión es oblicua para facilitar la colocación de la guía, facilitar la realización de un colgajo de periostio y así poder hacer una incisión de menor longitud.
Posteriormente, se liberan los colgajos para permitir una adecuada movilización proximal y distal de la incisión. Se exponen el tendón patelar y se incide el peri-tendón en su parte central longitudinal a las fibras del tendón patelar. Se diseca hacia lateral y medial hasta exponer la porción central del tendón, desde la patela hasta la tuberosidad anterior de la tibia.
Se toma el injerto de la porción central del tendón patelar, de 10 mm de ancho, manteniendo las porciones laterales del tendón equivalentes en tamaño. Se marca con electrobisturí y se extrae con sierra el bloque óseo de la patela, siguiendo la continuidad de los bordes de la porción central del tendón tomada previamente. Se libera la parte proximal del injerto hasta llegar a la inserción tibial del tendón, dejando completamente libre el taco óseo de la patela y el tendón. Se mide la longitud del tendón patelar desde el límite inferior del taco óseo de la patela hasta su inserción en la tibia manteniéndolo tensionado (Figura 1). Si éste es mayor de 40 mm, consideramos que la longitud excedente será la referencia para determinar a qué distancia hacia proximal de la inserción del tendón se iniciará la toma del bloque óseo de la tibia, se debe tener en cuenta la conservación de la inserción del tendón al resto del taco óseo de la tibia y de no llegar hasta la superficie articular proximal. Hasta aquí se logra sobreponer parte del taco óseo sobre el tendón (Figura 2), disminuyendo la longitud total del injerto (Gráfico 1). Se hace el cierre del tendón patelar, teniendo cuidado de colocar injerto óseo obtenido del taco tibial en la patelar y respetar los planos previamente obtenidos en la disección.

Figura 1: A) Medición longitud del tendón patelar, mostrando que hay que tener traccionado el tendón. B) Se muestra la marcación del taco distal y el tendón traccionado hacia proximal.

 

Figura 2: A) Paciente con tendón patelar de 47 mm, si le sumamos la longitud de los tacos óseos se obtendría un injerto de 92 mm. B) Sí se toma el taco óseo tibial 7 mm proximal a la inserción del tendón, se reducirá la longitud total del injerto a 85 mm.

 

 

Gráfico 1: A) Comparación entre la longitud del injerto y longitud de la reconstrucción. B) Comparación entre la longitud del injerto obtenido con la técnica de migración proximal del fragmento óseo distal y la longitud de la reconstrucción. Se puede observar como con la migración del fragmento óseo distal se puede conservar la mayor parte ósea dentro del túnel tibial.

Se hace un colgajo del periostio en L invertida, comenzando a 3 cm del reborde articular y justamente al lado medial de la tuberosidad anterior de la tibia, está L se extiende 2.5 cm en sentido horizontal y 3 cm en sentido vertical, se levanta todo el periostio dejando el hueso expuesto y levantando parte de la inserción de los tendones de la pata de ganso; este colgajo nos permite colocar la guía sobre el hueso, lo que tiene las ventajas de: tener un orificio libre para subir fácilmente el injerto (no tener partes blandas que interfieran), proteger los tendones de la pata de ganso para evitar lesionarlos y tener precisión del sitio de entrada del injerto en la tibia.
Marcamos el orificio de entrada en la tibia, el cual está ubicado a 2 cm del borde medial de la tuberosidad anterior de la tibia y a 4 cm del borde articular de la tibia, si el injerto mide 8.5 cm; si el injerto mide 8 cm estará ubicado a 3.5 cm del borde articular de la tibia.
Mediante la colocación de la guía del LCA en el punto anatómico en la tibia y en el punto escogido para entrada en la cara medial de la tibia, se coloca el clavo guía y se hace la perforación con la broca escogida, según el grosor del injerto previamente preparado.
Luego, con la broca escogida para hacer el orificio femoral (generalmente es de menor diámetro que la broca usada para hacer el orificio tibial) se hace el fresado de la cara posterior del orificio tibial en la cara articular del mismo, esto realiza el chanfleado necesario para que el clavo guía, colocado a través del orificio tibial, pueda ser inclinado y colocado exactamente en la posición anatómica de la inserción femoral.
Se coloca el clavo guía en el fémur, se hace el orificio femoral con la broca escogida, este orificio tiene 2 cm de profundidad (nuestro taco óseo femoral siempre es de 2 cm). Se lava exhaustivamente, para evitar tener residuos en la articulación y se rectifica la escotaduroplastia (notchplastia) previamente hecha.
Se pasa el injerto del tendón patelar y se procede a colocar los tornillos de interferencia en la región anterior en el fémur y en la región anterior en la tibia. El tornillo de interferencia de la tibia, se coloca teniendo el injerto fuertemente traicionado, la articulación en 20º de flexión, en rotación externa de la tibia y con cajón posterior. Después de la fijación del injerto, se prueban la flexión, la extensión y las pruebas de Lachmann y pivot. Se hace hemostasia y se cierra por planos.
Al finalizar el procedimiento se coloca un vendaje bultoso y una media antiembolica. No se indica el uso de inmovilizador y se incentiva al paciente a realizar apoyo completo de la extremidad operada protegido con muletas. Se inicia con ejercicios isométricos y máquina de movimiento.

 

 

CASO CLÍNICO


Paciente de 20 años, masculino, con ruptura completa del LCA, se decide plan quirúrgico con reconstrucción con injerto de tendón patelar HTH (Hueso-Tendón-Hueso).
Después de confirmar clínica y artroscópicamente la lesión completa del LCA, se procede a tomar el injerto realizando la técnica descripta. Los parámetros para el tamaño del injerto son: el taco óseo de la patela de 9x20 mm, tendón patelar de 10x40 mm y el taco óseo de la tibia de 9x25 mm, al sumar estos valores tenemos una longitud total del injerto de 85 mm. Al medir el tendón patelar en este paciente, se encontró que mide 50 mm (Figura 1) 10 mm superior a lo deseado, indicándonos que el taco óseo de la tibia debe iniciar a 10 mm proximal a la inserción del tendón en la tibia (Figura 3). Se corta el taco óseo tibial con sierra oscilante extrayendo todo el injerto, al medir su longitud total se encuentra que es de 88 mm, conservando la longitud de 25 mm en el taco óseo de la tibia (Figura 4).

Figura 3: Toma del taco óseo tibial iniciando proximal a la inserción del tendón patelar, mostrando que se toma 1 cm de hueso arriba de la inserción. A) vista lateral, B) vista corte superior y C) mostrando longitud taco distal.

 

Figura 4: Injerto de tendón patelar (hueso-tendón-hueso) tomado con técnica para acortamiento de longitud. A) Injerto mostrando el taco tibial y cómo acorta la longitud total. B) Injerto preparado listo para su colocación.

Se realiza el túnel tibial con la guía en C a 55° y el túnel femoral con técnica transtibial. Se pasa el injerto, se fija en fémur con tornillo de interferencia de titanio y después aplicando cajón posterior a 20° de flexión en la rodilla, se fija distalmente con un tornillo de interferencia de titanio, observando que el injerto no protruye del túnel tibial (Figura 5).

 

 

DISCUSIÓN


El injerto de tendón patelar HTH es el mejor injerto autólogo disponible para reconstruir el LCA. Sin embargo, la imposibilidad de controlar su longitud obliga al cirujano a modificar otros aspectos de la reconstrucción, generando cambios en la oblicuidad apropiada del nuevo ligamento o poniendo en riesgo la conservación del taco óseo dentro del túnel. Lo anterior puede disminuir las ventajas del injerto patelar como son: la cicatrización hueso-hueso, relleno del defecto con injerto óseo y menor daño del injerto por el tornillo de interferencia.4,10
Nosotros describimos el uso de una técnica útil y simple para lograr disminuir la discrepancia entre la longitud del injerto y la longitud necesaria para lograr la reconstrucción, realizando una migración proximal del fragmento óseo distal (tibial). Este procedimiento ha sido utilizado en nuestra institución en 671 pacientes con buenos resultados. En nuestra experiencia sólo dos pacientes presentaron rupturas del LCA, a los dos años postquirúrgicos, y estas fueron de origen traumático en deportistas de alto rendimiento.

Figura 5: Fijación del injerto distal, observando adecuada longitud del injerto; el taco óseo no protruye.

Muchas de las técnicas descriptas para el manejo de la discrepancia (missmatch), no logran conservar la totalidad del bloque óseo distal sin afectar las propiedades intrínsecas del injerto, como lo es la técnica basada en la rotación del injerto.15 Nuestra propuesta en cambio representa una técnica sencilla para controlar la longitud del injerto, cuando nos enfrentamos a tendones con longitudes mayores a 40 mm. Se debe tener en cuenta que la longitud mínima de tendón necesaria entre los dos tacos son 35 mm para prevenir que uno de los tacos óseos quede intrarticular.
Para la realización de esta técnica es necesario tener en cuenta que la migración proximal del taco óseo tibial está limitada por la distancia entre la inserción del tendón patelar y la superficie proximal de la tibia, y de preservar la mayor parte de inserción del tendón al taco óseo. Estas mediciones se podrían realizar antes del procedimiento quirúrgico utilizando las imágenes de la resonancia magnética, permitiendo al cirujano establecer si la reducción de la longitud que le dará la migración proximal del taco óseo será suficiente para conseguir su longitud deseada.

 

CONCLUSIÓN


El autoinjerto del tendón patelar es posiblemente el injerto más utilizado para la reconstrucción de las lesiones del LCA.
Una de sus ventajas, es tener en sus extremos un taco óseo que logra una más rápida integración en los túneles óseos, sin embargo la longitud variable del tendón patelar entre los diferentes individuos, hace que en algunas ocasiones se pierda la ventaja de tener la fijación ósea, ya que el taco óseo puede quedar fuera del túnel.
Aquí presentamos una modificación técnica, para obtener siempre un injerto del mismo tamaño, no importando la longitud del tendón, lo que hace que la cirugía de reconstrucción del LCA sea más precisa y con resultados más previsibles.


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